¡Apágalo, enciéndelo!

¡Apágalo, enciéndelo!

Nos dice, canta, Soda Stereo en Sobredosis de TV. La canción pintaba una época. Hoy, la saturación de estímulos sensoriales está a la orden del día. Aprendimos el significado e incorporamos a nuestro vocabulario términos como multitasking, «procrastinar», life hacks, «productividad» ¡Apágalo, enciéndelo!

Hablamos del cerebro y nos la pasamos compartiendo todo (o casi) en Internet. Solicitamos que nos sigan y nos piden que sigamos: likes, fans, engagement. Agota de sólo imaginarlo.

Vivimos en un complejo malabarismo simbólico donde lograr sobresalir es una tarea cada vez más difícil. Sospecho que más de una vez te has formulado la siguiente pregunta: ¿cómo terminé en YouTube viendo «los mejores goles del año» si solo quería conocer la medida correcta de la imagen para encabezado en Facebook? En fin, cosas que acontecen en tiempos 2.0. Si para nosotros, comunes mortales, la distracción es habitual, imagina el esfuerzo que una marca debe hacer para lograr captar toda nuestra atención. Para comprobarlo, se empático, por un momento, con una marca o con su estrategia de marketing y/o branding. Engorroso, ¿no?

Bienvenido, pase usted.

El 95% de nuestros pensamientos de hoy son iguales a los de ayer y a los de mañana. Cuando uno empieza a pensar distinto y a tener nuevos pensamientos, lo que hace es empezar a conocerse más, dice el biólogo molecular Estanislao Bachrach. El clic no opera por milagro ni de la noche a la mañana. Al cerebro hay que entrenarlo, alimentarlo y ejercitarlo como si fuera un músculo. Nada entra en la mente humana mediante un pase de magia, una lectura rápida o una exposición de ideas; es necesaria una trayectoria de ejercicio de semanas, meses y años.

¡Apágalo, enciéndelo!, ¡conéctate, desenchúfate!

Nos alientan a ser multitasking, pero el cerebro no lo puede hacer, afirma Bachrach. El cerebro procesa el sentido antes que los detalles, se focaliza en un concepto por vez, de manera secuencial. Frente a una comunicación, ofrece los conceptos más generales antes que cada detalle. El cerebro procesa 60.000 veces más rápido el estímulo visual que el textual. Será por eso –o una de las razones, al menos– que la comunicación multimedia es más efectiva; será por eso, también, que es tan fácil distraernos.

Repito, en tiempos de «pulgar para arriba» a ser sujetos proactivos con capacidad para resolver problemas en varios frentes –distintos y a la vez–, el multitasking se instala como commodity, pero no. El cerebro no lo puede hacer. Si lo intentamos, nos equivocaremos más seguido y tardaremos más en hacer las cosas. Imagina la siguiente situación: el individuo X está haciendo la tarea A utilizando toda la capacidad de su córtex cerebral. Le suena el teléfono celular. Deja de hacer la actividad A para dar lugar a la B. Corta. Retoma la A y le llega un e-mail. Vuelve a cortar la acción A y se dispone a ejecutar la tarea C al mismo tiempo que responde un mensaje en WhatsApp. Una nueva labor. Después retoma la primera ocupación, pero debe hacer memoria para saber dónde se había quedado… Y la secuencia inicial corre y sigue. El sujeto X prende y apaga su córtex, gasta muchísima energía.  Se cansa más rápido, siente que el día se le pasó y que avanzó poco en sus tareas ¿A quién no le pasó?

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¡Apágalo, enciéndelo!, no puedo vivir así…

Una buena idea para reducir el impacto del multitasking es fomentar el uso de herramientas que faciliten la productividad. Crea un entorno o, al menos, un espacio seguro, libre de interrupciones, durante tu jornada laboral para llevar a cabo tus tareas de la mejor manera. Existen muchísimas aplicaciones, programas, métodos y hasta trucos para minimizar las distracciones y maximizar la atención en una actividad.

[Tweet “En tiempos de pulgares arriba a ser seres proactivos, el multitasking se instala como commodity. Pero no.”]

Cuando te descubras intentando hacer dos cosas al mismo tiempo, para la pelota. Relájate y esfuérzate por realizar una sola o de a una la vez. Si el ejercicio de tu actividad requiere concentración, te sugiero que te apartes de las distracciones externas para conectarte con tu potencial. Estudios han confirmado que cada vez que el cerebro pasa de una tarea a otra suceden fracciones de segundos. No es posible prestar atención a dos o más actividades de manera eficiente sin que alguna de ellas sufra un impacto negativo en comprensión y/o ejecución. Así que ya sabés…

¡Apágalo, enciéndelo!, ¡conéctate, desenchúfate!

[Tweet “Al cerebro hay que entrenarlo, alimentarlo y ejercitarlo como si fuera un músculo. #creatividad”]

Somos protagonistas de nuestra propia historia, vivirla creativamente es nuestro mayor desafío.

 

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