Tu creatividad ampliará horizontes si cuestionas lo establecido. Evita las frases asesinas de la creatividad.

Más allá de nuestro ombligo.

Todos conocen o han oído hablar de Mafalda ¿no?, pero, ¿todos conocen o han oído hablar sobre el origen del personaje creado por Quino?

Les cuento brevemente para no aburrir. Mafalda fue el resultado de una campaña publicitaria para promocionar y difundir el lanzamiento de una línea de electrodomésticos de una muy famosa marca argentina que producía desde refrigeradores hasta automóviles. Mafalda fue creada para ser parte de una tira de historietas que se publicaría en la contratapa de un importante diario argentino. El cómic escondía un mensaje publicitario que, rápidamente, fue detectado por el personal del diario. El resultado: la campaña se canceló y la tira de historietas nunca salió. Quino no se decepcionó. Al contrario, aprovechó la oportunidad para mejorar su creación. Pulió y enriqueció su idea y la dotó de otro escenario. No pasó mucho tiempo para que tuviera otra oportunidad de presentar su personaje. El éxito no tardó en llegar, el resto es historia conocida…

Lo que me gusta de esta historia es rescatar el valor de las ideas. Entender que éstas pueden aparecer en cualquier momento y circunstancia. Las ideas requieren trabajo y maduración; hay que creer en ellas. Como Quino, no hay que temer al error o al fracaso. Debemos creer en nosotros mismos y potenciar las aptitudes creativas. Ojalá entre todos los lectores de la revista haya más de un Quino o Mafalda latente. De mi parte les mostraré, a continuación, una guía para mejorar la –tu– creatividad.

La creatividad es la exploración y búsqueda de lo nuevo. Curiosidad en «modo on». El acto creativo implica tomar riesgos y dejarse llevar por el placer del descubrimiento. Este viaje tiene un costo y es que hay que trabajar para dar con el «chispazo», con la revelación o «insight» dentro de nuestro cerebro.

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Una forma de potenciar el trabajo creativo es facilitar las condiciones para que se de un determinado contexto, o bien, aprovechando eficazmente las oportunidades que brinda un determinado entorno. Ten presente que si bien las ideas pueden aparecer en cualquier momento, más y mejores resultados se manifestarán cuando más relajados estemos y más propicio sea el escenario. Entonces, cuántas más ideas aparezcan en nuestro consciente, más chances tendremos que alguna de ellas sea buena, mejor, nueva, creativa y diferente. Tienes una idea, trabájala, seguro aparecerá una nueva y mejor ¿Lo lograste?, adelante, sigue trabajando. Una nueva idea conduce a otra. Trabajo, paciencia, tiempo y esfuerzo. Para cumplir con esto debemos tener en claro cual será el –tu– desafío creativo.

Frente al interrogante, a la búsqueda de una respuesta, el cerebro tenderá a buscar en los cajones de lo conocido, irá por la ruta aprendida. Si pretendemos una respuesta o información diferente, debemos guiar a nuestro cerebro por caminos poco transitados o desconocidos. Quitarle el traje de la entropía y vestirlo con el overol o mameluco de la creatividad. De esta forma, tu cerebro podrá buscar y conectar información entre los distintos cajones de datos para obtener diferentes posibilidades o respuestas para un mismo problema. Inevitablemente, el cerebro está haciendo un esfuerzo, un gasto de energía. Vamos a trabajar y por ende a cansarnos. Por eso es muy importante saber cuál es el –tu– desafió creativo para poder sacar el máximo provecho a este trabajo. El desafío creativo es encontrar diferentes posibilidades y respuestas para una misma pregunta. Cuanto más claro lo tengas, más efectivo será resolverlo.

Solucionamos los problemas con nuestro universo conocido. Reproducimos lo aprendido: es cómodo, lineal, casi sin gasto de energía. La creatividad pide que pensemos productivamente, que lleguemos a diferentes respuestas haciendo uso y mezclando los elementos que están en nuestros cajones de datos. Es una hermosa invitación al desorden, como un cuarto de niño con ganas de jugar.

Mezclemos conceptos. Pensemos como niños. Conectemos, asociemos. Si pensamos como siempre hemos pensado, definitivamente, siempre obtendremos los mismos y reiterativos resultados.

Aprendamos a mirar más allá de nuestro ombligo para encontrar ideas.

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