Las neurociencias investigan el sistema nervioso con interés en la actividad cerebral y su implicancia en la conducta y el aprendizaje.

Mi experiencia con la neurociencia

El cerebro está de moda ¿Fashionista o cerebrista?, no lo sé, pero me encanta. Desde hace un tiempo que vengo leyendo sobre neurociencia. Sobre las oportunidades que nuestro cerebro nos da para cambiar y para maximizar los recursos en pos de una mejor productividad y concreción de metas. Experiencia y expectativas.

Por la motivo no dude ni un segundo en anotarme en el curso sobre neurociencia titulado, ¿Qué tenés en mente?, que la Licenciada Paula Salinas, bióloga y docente en diversos establecimiento educativos, dictó en el marco del programa de cursos de verano de la Universidad Nacional de Mar del Plata.

El seminario estuvo muy bueno. Por demás interesante. Paula irradia buena onda y contagia conocimiento. Es sumamente pedagógica y sabe como comunicar intrincados conceptos y palabras que no son del uso cotidiano. Ella aseguró que repetirá el curso durante 2015, así que, desde acá va mi recomendación para que no dejes pasar la oportunidad.

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¿Qué es la neurociencia?

Las neurociencias investigan el sistema nervioso con particular interés en la actividad cerebral y su implicancia en la conducta y el aprendizaje.

Según Elsa Punset, la neurociencia nos está mostrando hasta qué punto no podemos separar razón y emoción, es decir, que tenemos un cerebro emocional que necesita que lo cuidemos… ¡Y que es entrenable! Esa es una llave de libertad enorme para las personas. Puedes entrenar cualidades como la concentración, la compasión, la alegría, la creatividad… ¡Exactamente igual que entrenas tu cuerpo físico! Y además, empezamos a comprender como nunca antes que lo mental y lo físico están interconectados.

[Tweet “«El cerebro es el órgano más complejo que se haya creado desde la aparición de la vida». @ManesF”]

Por su parte, el biólogo Estanislao Bachrach, agrega: «lo que los budistas decían hace cinco mil años hoy los físicos nucleares del Massachusetts Institute of Technology, (MIT) te dicen, con resonancia magnética nuclear, que tienen razón. Los budistas decían que lo que vos pienses puede modificar tu cerebro, tus neuronas. La ciencia decía: “¿Cómo un pensamiento va a modificar algo estructural?”. Hoy está súper comprobado.

 Los principales objetivos de la neurociencia son:

• Describir la organización y funcionamiento del sistema nervioso, en particular el cerebro y sus áreas de conocimiento.

• Determinar como evoluciona el cerebro durante los distintos ciclos evolutivos.

• Importancia de los procesos cognitivos en el aprendizaje y el manejo de la información.

• Conocer el nuevo enfoque de las ciencias al servicio del proceso de aprender.

Vivimos en una sociedad que valora lo consciente, todo aquello que proviene de nuestro hemisferio izquierdo racional, lógico y secuencial, ignorando que el plano inconsciente suele generalmente estar al mando de nuestro comportamiento. Con un mayor entendimiento de nuestros procesos subconscientes, podremos ampliar la comprensión de nuestro mundo interior, desde donde damos forma a nuestro mundo exterior, afirma, Paula Salinas en su fanpage.

La utilidad del curso que tomé puedo resumirla en una palabra: la resiliencia. Qué quiero decir con esto: mi formación universitaria no es de base exacta ni científica, por lo tanto, el aprendizaje aprendido fue –es– de alto valor para interpretar aspectos hasta el momento poco explorados por mí sobre el funcionamiento del cerebro en función de entrenar el cerebro para mejorar acciones y contrarrestar malos hábitos.

[Tweet “La resiliencia es un proceso dinámico, el resorte para adaptarse de manera positiva en situaciones de adversidad.”]

La resiliencia dirige su atención, en este sentido, a aquellos factores que permiten un ajuste satisfactorio a la persona en entornos y circunstancias adversas, promocionando las capacidades y potencialidades humanas, y promoviendo de esta manera, el funcionamiento y desarrollo saludable del individuo y las comunidades.
Así, podemos decir que cualquier individuo que se ha encontrado inmerso en una situación estresante y ha sido capaz de salir fortalecido mediante la utilización de sus propios recursos, ya sean estos internos o externos es resiliente.
Así lo afirma Boris Cyrulnik: “La resiliencia se teje: no hay que buscarla solo en la interioridad de la persona ni en su entorno, sino entre los dos, porque anuda constantemente un proceso íntimo con el entorno social”.

Fuente: psiqueviva.com Puedes leer el artículo completo acá.

Cómo ejercitar elcerebro para decirle chau a los malos hábitos

Deja de esperar que las cosas pasen por si solas. Sal, empodérate y haz que sucedan. Si te sientas en el camino ponte de frente al que aún has de andar y de espaldas a lo ya andado. Siempre te lo propones, pero nunca lo consigues. Lo intentas y vuelves a intentarlo, ¿sabes por qué no lo logras?… Pregúntale a tu cerebro. Ahí está la solución.

Silvia Escribano, psicóloga, coach y autora de «Neurocoaching», regala 11 consejos para entrenar nuestro cerebro. Para aprender a salir de la «zona de confort» y revertir malos hábitos.

1. Escúchate a ti mismo. Desconecta el piloto automático en el que sueles vivir y no dejes que se conecte solo.

2. Decide que quieres cambiar de vida y ponte manos a la obra. Debemos pensar, hacer balance de qué hábitos nos compensan y cuáles no y, por supuesto, tener muy en cuenta todo lo que ganas si logras dejarlo.

3. Tu estado emocional cuenta. Tus emociones implican una tendencia a sentirte de una manera y actuar de una forma determinada. El cambio de hábito, por tanto, se inicia en tu interior.

4. Presta atención a tu cuerpo y a tus sentidos. La única manera de escuchar al cuerpo es estableciendo paradas programadas en las que te preguntes, ¿cómo estoy?, ¿cómo ha ido el día?, ¿qué emociones tengo

5. Cuestiónate: ¿Qué quieres? Presta atencion de forma abierta a lo que diga tu interior y define con claridad tus objetivos sabiendo qué no quieres tener más dentro de tu vida.

6. Presta atención de forma abierta a todo lo que ocurra con aceptacion. No te aferres a determinadas rutinas. Sustituye hábitos ineficaces por buenos hábitos.

7. Sé constante en la incorporación del nuevo hábito. El cuerpo aprende en la recurrencia.

8. Voluntad y determinación son dos buenos compañeros de viaje.

9. Haz que el cambio de hábito sea divertido. Celebra cada paso que des en la consecución de tu objetivo y date un premio.

10. Tus neuronas comenzarán a modificarse. Las conexiones entre neuronas se modifican cuando aprendes algo, cuando dedicas determinadas neuronas y conexiones específicamente para ello.

11. No te pongas plazos: No hay un tiempo estipulado para saber que has conseguido cambiar de hábitos.


 

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