Design Thinking

El “design thinking”, parte 2.

En un publicación anterior –link–, sobrevolamos el concepto de “design thinking”. En esta ocasión, detallaré las tres etapas del proceso para profundizar en este fascinante concepto. Pero antes de comenzar con dicha tarea, repasaré brevemente qué es el “design thinking”, por si no tienes presente el artículo anterior o te desayunes con el término.

El “design thinking” es un proceso colaborativo, interdisciplinario, exploratorio y dinámico, que se divide en tres etapas: inspiración, ideación e implementación. Es un procedimiento no secuencial ni rígido, donde podemos movernos entre una etapa y la otra para abordar la resolución de desafíos de manera creativa. Es una práctica frecuente en el mundo del diseño y la ingeniería y aplicable al ciento por cien a la educación, el management y la estrategia empresarial.

[Tweet “#DesignThinking es un proceso colaborativo y no secuencial, dividido en 3 etapas: las 3″I”.”]

Paso uno: inspiración

Debemos saber cuál es el problema a resolver. Comprender y observar para obtener el máximo de información sobre el tema. Una buena opción es ponerse el traje de la empatía y preguntar: ¿qué valores transmite la marca o el producto?, ¿qué hacen los clientes?, ¿qué uso le dan al producto o servicio?, ¿cómo es el usuario?, ¿cómo vive, qué opina de ítems similares? Vale aclarar que estas cuestiones son sólo para dar un marco de referencia al primer paso del proceso. Es importante que las preguntas y la observación estén definidas en función del problema a resolver.

Una vez que tenemos suficiente información, la labor siguiente será sintetizar el trabajo de campo en conclusiones y alternativas de solución para hallar “insights” y así pasar al paso número dos.

Paso dos: ideación

Ahora toca poner en funcionamiento nuestra mente creativa. Interconectar pensamientos, indagar y tratar de pensar fuera de la caja. Es el momento de pedir ayuda a las técnicas de estimulación de la creatividad si nos sentimos bloqueados o atorados. Como consejo, déjame decirte que es súper recomendable que las ideas o posibles soluciones estén en forma de gráfico, de dibujo. Ten en cuenta que las imágenes son más fáciles de captar y de recordar. El ser humano está preparado para registrar de mejor manera una imagen que una idea abstracta. Así que ya sabes, si puedes, crea una imagen de cada idea o concepto. No importa que sea elaborada; si importa que te sea fácil de ver.

Paso tres: implementación

Prototipa, testea e implementa. El prototipo es una pieza clave en el “design thinking” para validar ideas y comprobar su funcionamiento. Lo ideal es que la maqueta sea rápida y sencilla –no te enamores de ella– porque seguramente sufrirá cambios. La inversion de tiempo no tiene que estar puesta en el armado del prototipo sino en el ida y vuelta del proceso. En la prueba y “feedback” con el cliente. En el diseño de la experiencia más que en acabados estéticos.

Vivimos en un mundo cambiante. Adoptar el “design thinking” como actitud nos proporcionará una mirada holística frente a cada nuevo escenario hambriento de innovación. Es un cambio cultural, como bien lo define Roger Martin: «las habilidades del diseño y de los negocios están convergiendo. Para ser exitosos en el futuro, los ejecutivos deberán pensar más como diseñadores… más “maestros de la heurística” que “maestros de los algoritmos”.

Según Tim Brown, fundador de IDEO e impulsor del “design thinking”, las personas que que ponen en práctica esta metodología poseen cinco facultades o habilidades. Las copio a continuación y con esto me despido.

1- Capaces de generar empatía

2- Disponen de un pensamiento integrador y global

3- Gustan de la experimentación como método de trabajo

4- Disfrutan del trabajo en colaboración con los demás

5- Son optimistas

Si te gustaron y deseas conocer más del tema, mira esta charla Ted

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