¿Qué es el pensamiento productivo?

Todos sabemos que la suma de 4 + 4 es 8. Nadie puede refutar este resultado porque es la única respuesta a tal cuestión. Así lo aprendimos y así lo reproducimos.

Solucionamos los problemas con nuestro universo conocido. El pensamiento reproductivo, tal es su nombre, –aquel que nos enseñaron en la escuela– recurre a soluciones conocidas, las que ya hemos probado con anterioridad. Es una manera de pensar segura y cómoda, casi sin gasto de energía.

Si pensamos como siempre hemos pensado, definitivamente, siempre obtendremos los mismos y reiterativos resultados. La comodidad de la inactividad, de no cambiar nada, de no evolucionar y quedarse estancado no nos lleva a ningún sitio, sino a permanecer donde estamos.

¿Alguna vez se preguntaron cuántos números sumados dan como resultado 8? La creatividad pide que pensemos productivamente, que lleguemos a diferentes respuestas haciendo uso y mezclando los elementos que están en nuestros cajones de datos. Tener presente al pensamiento productivo al momento de encarar los desafíos creativos, es «pensar de otro modo». Para despertar a la creatividad tenemos que poner en marcha el pensamiento divergente y el pensamiento convergente. El primero es igual a crear posibilidades, generar una gran cantidad de ideas, aunque algunas no sirvan. El segundo es la capacidad para manejar una enorme cantidad de ideas una vez generadas. Implica pensar con una orientación hacia nuestro objetivo, para poder concretar las ideas e resultados.

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Producir una gran cantidad de ideas nos permite llegar a ideas diferentes. De ideas comunes, pasaremos a ideas interesantes y si continuamos llegaremos a ideas curiosas, complejas y reveladoras. Como bien supo decir Alex Osborn –el creador del brainstorming–: «la idea adecuada es a menudo lo opuesto a lo obvio».

Las técnicas de creatividad nos ayudan, entre otras cosas, a hacer más flexibles y diversos los caminos por los que discurre nuestro pensamiento productivo. Tales técnicas, sean de carácter espontáneo o estructurado, conllevan a objetivar ideas, darles forma externa que permita verlas y compararlas, ordenarlas y combinarlas, clasificarlas y compartirlas. Generalizando, es posible dividir el proceso creativo en 3 etapas.

· Definir el problema: establecer cual es el desafío creativo

· Generar ideas: poner en práctica el pensamiento productivo

· Dotarlas de forma: utilizar métodos divergentes y convergentes para filtrar resultados y concretar la idea.

Recordemos que para para obtener ideas inusuales, hay que hacer un esfuerzo inusual. Crear algo nuevo (nos) exige dedicarle energía a nuestra forma habitual de pensar. Dar otro giro de tuerca, no conformarnos con el primer abordaje al asunto.

A tal fin, les dejo cuatro claves para obtener ideas nuevas:

· Preguntar

· Interactuar

· Observar

· Experimentar

Todas estas se pueden resumir en una sola: prestar atención. Aprender a mirar más allá de tu ombligo para encontrar ideas. Confieso que me encantan las citas y los marcos de referencia por lo mismo les traigo un pensamiento de Don Alex Osborn: «la pregunta es la más creativa de las conductas humanas».

Hoy ya no creamos solos o de manera aislada. La creatividad se construye por medio de la interacción entre nuestras ideas y las de los demás. Las experiencias no sólo desarrollan nuestras habilidades, sino que también afectan a nuestras respuestas emotivas, a cosas y eventos.

Deja de esperar que las cosas pasen, sal ahí fuera y haz que pasen. Fomenta la creatividad en tu vida y espacio de trabajo. Recuerda que ésta crece en ambientes propicios. Construye el tuyo para «construir buenas, nuevas, curiosas y reveladoras ideas.

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